El futuro energético que viene: la era de los edificios sin combustibles fósiles
- Luis Muñoz Goetsch
- Dec 22, 2025
- 3 min read

Durante los últimos años hemos hablado mucho de transición energética y descarbonización. Primero fue el transporte: normativas más estrictas, electrificación, zonas de bajas emisiones y una clara señal regulatoria que marcaba el camino. Hoy ese primer plan de ataque está ya en marcha. Ahora, sin embargo, el foco se desplaza con fuerza hacia otro gran protagonista del consumo energético y de las emisiones: los edificios.
La descarbonización ya no es una opción, es una obligación. Y si miramos con honestidad el recorrido de la última década, debemos reconocer que muchas de las medidas de eficiencia energética promovidas hasta ahora, aunque bienintencionadas, han sido insuficientes para lograr una descarbonización real. Hemos aprendido a consumir de forma más eficiente, a aislar mejor, a optimizar instalaciones… pero en demasiados casos hemos seguido dependiendo del gas y del gasóleo para la climatización y el agua caliente sanitaria. Reducir el consumo no es lo mismo que eliminar las emisiones.
Entramos ahora en una nueva era energética, en la que el estándar que se impone es claro: edificios sin combustibles fósiles. Y este cambio no afecta solo a las emisiones o a los costes energéticos, sino también a un aspecto fundamental que durante años ha estado en segundo plano: el confort climático.
En este contexto, el mercado de la vivienda unifamiliar ha tomado la delantera. Miles de familias ya han apostado por descarbonizar por completo su climatización y su ACS mediante aerotermia y geotermia, combinadas en muchos casos con autoconsumo fotovoltaico. Estas soluciones han demostrado no solo su eficiencia, sino también su capacidad para ofrecer un confort estable y continuo durante todo el año.
Durante mucho tiempo se pensó que estas tecnologías no eran viables en grandes edificios. En parte, porque la geotermia —aunque muy eficiente— no siempre es técnicamente o económicamente viable en entornos urbanos consolidados. Sin embargo, la realidad del mercado es clara: la aerotermia se ha convertido en la gran vencedora de esta transición y es hoy la tecnología que se está implantando de forma mayoritaria en las nuevas edificaciones.
En Natersys, gracias a nuestra ingeniería de sistemas, hemos demostrado que la aerotermia puede implantarse en cualquier tipo de edificio, desde comunidades de propietarios hasta colegios, hoteles o naves industriales. Incluso en edificios históricos, donde no es posible alterar fachadas ni elementos protegidos, desarrollamos soluciones que permiten eliminar por completo las calderas de gas y gasóleo sin impacto visual.
Pero hay un aspecto clave que a menudo se pasa por alto: la aerotermia no solo aporta calor, también incorpora frío. Esto supone un cambio profundo en la manera de entender los edificios. Sistemas tradicionalmente pensados solo para calefactar pasan a garantizar confort climático integral, proporcionando calefacción en invierno, refrigeración en verano y ACS durante todo el año.
En un contexto de temperaturas cada vez más extremas, garantizar el confort en los edificios los 365 días del año, las 24 horas del día, deja de ser un valor añadido para convertirse en una necesidad. La aerotermia, bien diseñada, permite mantener condiciones interiores estables, saludables y confortables, mejorando la calidad de vida de las personas y la productividad en entornos educativos, hoteleros o industriales.
La pregunta, por tanto, ya no es si se puede hacer, sino cómo prepararse para el cambio y cómo hacerlo de una manera asumible. Y aquí es donde entran en juego dos factores clave.
El primero es el aprovechamiento inteligente de las ayudas y mecanismos de financiación, como los CAES (Certificados de Ahorro Energético). Hoy, estos instrumentos permiten financiar una parte muy significativa de los proyectos de descarbonización del calor, reduciendo de forma drástica la inversión inicial necesaria. Bien utilizados, son un acelerador real del cambio.
El segundo es la realidad económica de los proyectos. En Natersys lo vemos en la práctica. En los proyectos que ejecutamos, la inversión se paga con los ahorros generados. La sustitución de sistemas fósiles por tecnologías renovables reduce el coste energético, estabiliza el gasto frente a la volatilidad del gas y convierte la descarbonización en una decisión no solo ambiental, sino también financiera.
Sin embargo, todavía existe una brecha importante de conciencia. Mucha gente no es aún consciente del gran cambio que viene. La descarbonización del calor va a sonar fuerte —muy fuerte— en todos los ámbitos de actividad: residencial, industrial, educativo, hotelero y terciario. Llegará impulsada por normativas, por costes energéticos, por exigencias de sostenibilidad y por una sociedad cada vez más informada.
Mi consejo: anticiparse es una ventaja. Prepararse ahora, entender las tecnologías disponibles, planificar la sustitución de sistemas fósiles y aprovechar los mecanismos de apoyo existentes marcará la diferencia entre adaptarse con tiempo o hacerlo con prisas y sobrecostes.




Comments